Por: Alejandro Vera, Ernesto Yáñez & Martín Scasso. Oficina de la UNESCO en Santiago
La inclusión para las personas con discapacidad no solo significa acceder a la educación, sino también tener el derecho a educarse en escuelas regulares, en condiciones de igualdad, con apoyos adecuados y sin discriminación. Lograr una educación inclusiva exige conocer quiénes acceden a la escuela, quiénes no, y cómo transitan sus trayectorias educativas.
En los últimos años, los países de América Latina han implementado diversas políticas y programas orientados a fortalecer la inclusión educativa de la población con discapacidad. Sin embargo, se conoce poco sobre los resultados de estas iniciativas. El Informe de seguimiento de la educación en el mundo (GEM) 2020: Inclusion y educación: Todos y todas sin excepción señala que, pese a los avances normativos y programáticos persiste una brecha estructural entre las iniciativas y la evidencia sobre sus resultados, lo que limita la evaluación de políticas y la rendición de cuentas.
El Sistema Regional de Información Educativa de los estudiantes con discapacidad (SIRIED) surge como una iniciativa liderada por la UNESCO Santiago, en colaboración con el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes (MEFPD) de España y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), en el marco de la Red Intergubernamental Iberoamericana de Cooperación para la Educación de Personas con Necesidades Educativas Especiales (RIINEE), para dar respuesta a estas vacancias, y transformar registros administrativos heterogéneos en un conjunto de indicadores regionalmente comparables.
El informe “Hacia una educación sin barreras. Avances y desafíos en la educación inclusiva que evidencian los resultados del SIRIED 2024”, desarrollado en este marco, presenta un diagnóstico actualizado de la situación educativa de la población con discapacidad en América Latina, basado en datos de 16 de los 19 países participantes de la RIINEE. Este estudio no solo describe la situación educativa de las personas con discapacidad, sino que además centra el análisis en las brechas que esta población enfrenta en términos de acceso, permanencia y finalización.
De la invisibilidad estadística a la evidencia: algunos hallazgos clave
Cerca de 2,3 millones de estudiantes con discapacidad representan aproximadamente el 2,5 % de la matrícula de los niveles de educación preprimaria, primaria y secundaria en los países participantes del SIRIED. Esta cifra muestra que la inclusión educativa requiere planificación, recursos sostenidos y políticas de largo plazo.

Fuente: Con base en datos del informe “Hacia una educación sin barreras. Avances y desafíos en la educación inclusiva que evidencian los resultados del SIRIED 2024”.
En la primera infancia hay 18 estudiantes con discapacidad cada 1.000 estudiantes inscriptos. Esta proporción sube hasta los 12 años (33 cada 1.000) y luego retrocede. Esta evidencia refuerza la idea de un acceso no homogéneo con puntos críticos donde el riesgo de exclusión es mayor.
Una amplia proporción de estudiantes accede al sistema educativo a través de la escuela regular. Se estima que, en promedio, el 81 % del total de matriculados con discapacidad asiste a escuelas regulares.
La educación pública tiene un rol central en el avance hacia la inclusión. En la educación primaria, por ejemplo, del total de estudiantes con discapacidad en escuelas públicas, el 82 % está en escuelas de educación regular y el 18 % en escuelas de educación especial. En contraste, en las escuelas privadas se incrementa la probabilidad de que los estudiantes con discapacidad asistan a escuelas de educación especial. Los porcentajes de participación son de 56 % y 44 % respectivamente.
Fuente: Con base en datos del informe “Hacia una educación sin barreras. Avances y desafíos en la educación inclusiva que evidencian los resultados del SIRIED 2024”.
Trayectorias frágiles y puntos de exclusión
El informe también muestra que las trayectorias educativas son frágiles y se agravan con el avance escolar. Esta fragilidad se manifiesta en sobreedad y abandono.
Alrededor del 14 % de los estudiantes con discapacidad no se matricula en el año siguiente, lo que evidencia un alto abandono interanual. Esta situación afecta a la educación regular y a la especial.
El abandono por nivel educativo muestra un patrón de exclusión progresivo:
- Educación Primaria: 6.7%
- Educación Secundaria Baja: 13.5%
- Educación Secundaria Alta: 36.8% (uno de cada tres estudiantes)
Esto identifica a la educación secundaria, sobre todo en su tramo superior, como un punto de quiebre para las trayectorias educativas de estudiantes con discapacidad.

Fuente: Con base en datos del informe “Hacia una educación sin barreras. Avances y desafíos en la educación inclusiva que evidencian los resultados del SIRIED 2024”.
La educación especial todavía sigue desempeñando un rol relevante, y los datos sugieren la existencia de movilidad entre modalidades a lo largo del tiempo. Estos cambios de modalidad forman parte de trayectorias, a menudo discontinuas, que pueden coincidir con aumentos en la sobreedad y el abandono. Esto refuerza la necesidad de una mejor comprensión de cómo se gestionan estos pasajes dentro de los sistemas educativos.
El acceso de las personas con discapacidad a la educación es una condición necesaria pero no suficiente ya que las brechas con sus pares sin discapacidad constituyen una constante estructural. El informe hace notar que la proporción de personas sin discapacidad que completaron primaria supera en 29 puntos porcentuales a la observada entre las personas con discapacidad. En los casos de la secundaria baja y alta la brecha llega a 34 y 33 puntos porcentuales respectivamente.
Una proporción significativa de estudiantes con discapacidad está matriculada en grados que no corresponden a su edad. Si bien en ocasiones la sobreedad puede reflejar trayectorias no lineales asociadas a procesos inclusivos, su magnitud evidencia la persistencia de barreras en la escolaridad, expresadas en repitencia, abandono temporal e ingreso tardío.

Fuente: Con base en datos del informe “Hacia una educación sin barreras. Avances y desafíos en la educación inclusiva que evidencian los resultados del SIRIED 2024”.
Hay una significativa brecha de género que afecta más a la población femenina con discapacidad. Los indicadores muestran de forma persistente que ellas manifiestan niveles más bajos de promoción, mayor repitencia y sobreedad, con particular intensidad en la educación primaria.
De la evidencia regional a la acción informada
La información que presenta el SIRIED se alinea con las tendencias globales. El Informe de seguimiento a la educación en el mundo (GEM) 2026: Acceso y equidad: Cuenta regresiva al 2030 muestra avances en las políticas de educación inclusiva que están reflejados en la aprobación de marcos normativos inclusivos, en un mayor compromiso con la escolarización de los estudiantes con discapacidad[1] y en el reconocimiento de que los entornos inclusivos ayudan a que más estudiantes con discapacidad se matriculen y completen su educación.
Los hallazgos del SIRIED muestran que avanzar en inclusión requiere ir más allá del acceso y situar las trayectorias educativas como el foco del análisis. A pesar de que la inclusión educativa de estudiantes con discapacidad ha mejorado, todavía continúa marcada por fragilidades estructurales que se expresan en la sobreedad, el abandono y las brechas persistentes en la culminación de estudios.
La persistencia de trayectorias frágiles evidencia que los avances en inclusión requieren sistemas de información comparables para su evaluación. El Informe GEM 2026 advierte que, pese a los avances en la medición de la discapacidad, los datos siguen siendo limitados y no permiten describir con robustez la evolución de las trayectorias educativas (GEM Report 2026, p. 26). En este contexto, el SIRIED constituye un avance estratégico al permitir un seguimiento más robusto de las trayectorias educativas de los estudiantes con discapacidad y aportar evidencia comparable para el diseño y monitoreo de políticas.
Para conocer más sobre los resultados del SIRIED 2024, puede ingresar al informe.
[1] América Latina y el Caribe es la región en la que menos países tienen una definición oficial de educación inclusiva (67%, frente al promedio mundial del 84%), y a su vez es la región en la que más países cuentan con leyes que establecen una organización segregada de la educación para las personas con discapacidad (21%), muy por encima del promedio mundial (9%).




